Leer en verano se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en una práctica cultural asociada a las vacaciones. Al descanso, al viaje, a la pausa. Al fin —se dice— aparece el tiempo. El tiempo que durante el año no tuvimos para leer, el tiempo que ahora permitiría saldar una deuda largamente arrastrada con los libros.
En verano, pareciera, ya no hay excusas. Hay días más largos, menos obligaciones formales y una sensación general de tregua. Y sin embargo, esa idea vuelve a poner en escena una creencia persistente y profundamente instalada: que no leemos porque no tenemos tiempo. Que la lectura es una actividad postergable, siempre subordinada a urgencias más apremiantes, más “reales”.
La experiencia demuestra otra cosa. Para leer algo que realmente nos interesa siempre hay tiempo. Lo que suele faltar no es el tiempo, sino la elección adecuada. No optamos por lecturas que nos cautiven, que nos entusiasmen, que nos hagan olvidar —aunque sea por un rato— la velocidad del trabajo, la rutina del hogar o el peso de las obligaciones diarias.
El verano, en ese sentido, no debería ser solo una temporada de “ponerse al día”, sino una oportunidad para reconciliarse con el placer de leer. Leer sin culpa, sin metas, sin listas obligatorias. Leer por curiosidad, por deseo, por puro gusto. Leer novelas, ensayos breves, crónicas, poesía, libros que entren en una mochila o que se queden abiertos en una mesa durante días.
Quizás el verdadero cambio no está en disponer de más tiempo, sino en cambiar la relación con la lectura. Dejar de verla como una tarea pendiente y volver a entenderla como un espacio propio, un tiempo ganado y no robado a otras actividades. El verano, con su ritmo más lento, nos recuerda algo esencial: leer no compite con la vida cotidiana, la amplía.
Porque cuando un libro nos atrapa, no necesitamos vacaciones para leer. Pero cuando llegan las vacaciones, pueden ser el mejor momento para volver a encontrar ese tipo de libros. Los que nos devuelven el entusiasmo, la concentración y el deseo de seguir leyendo cuando el verano termine.











