Convicción, salud pública y compromiso con Chile
La noticia del fallecimiento de Giorgio Solimano Cantuarias deja un vacío profundo en la salud pública chilena y en los espacios de reflexión política y programática que él ayudó a construir durante décadas. Médico salubrista de larga trayectoria y gestor público comprometido, Solimano fue, ante todo, un hombre de convicciones firmes y de una pasión inagotable por mejorar las condiciones de vida de todas y todos.
Quienes lo conocieron —en la gestión, en la docencia, en la militancia o en el debate de ideas— recuerdan su claridad política, su capacidad de diálogo y una entrega que no admitía medias tintas. Fue impulsor de iniciativas emblemáticas como el «medio litro de leche» (medida número 15) durante el gobierno del presidente Salvador Allende, una política pública que sintetiza su mirada: la salud entendida como derecho, la nutrición como base de la dignidad y el Estado como garante del bienestar común.
Más allá de cargos o responsabilidades formales, Giorgio Solimano marcó a generaciones de médicas y médicos, profesionales de la salud y dirigentes sociales. Su legado no se limita a una época ni a un programa específico; vive en la ética del servicio público, en la convicción de que la política —cuando se ejerce con coherencia— puede transformar realidades concretas y mejorar la vida de las personas.
Desde Libros y Bibliotecas, queremos recordar también al intelectual y al autor. Al final de esta nota compartimos una entrevista realizada a propósito de su última publicación: Los riesgos de la verdad; un libro que condensa años de reflexión, experiencia y compromiso. Pero sería injusto reducir su trayectoria a una obra: Giorgio Solimano fue, sobre todo, un ejemplo de militancia política, de entrega generosa y de lealtad a las ideas que orientaron su vida.
A su familia, a sus compañeras y compañeros de partido, a quienes trabajaron junto a él en la construcción de una salud pública más justa y solidaria, expresamos nuestro más sentido pésame. Se va una figura clave de nuestra historia reciente; queda, sin embargo, una huella profunda en la memoria colectiva y en la convicción de que la salud, como derecho social, sigue siendo una tarea irrenunciable para Chile.















