En el marco de las celebraciones del Día del Libro, la Universidad de Chile volverá a instalar la lectura en el espacio público con una nueva edición de su iniciativa “Libros Libres”. Este jueves 23 de abril, desde las 10:00 horas, la casa de estudios distribuirá gratuitamente más de tres mil ejemplares de La palabra maldita y otros escritos urgentes, una antología de la Premio Nobel Gabriela Mistral.

La actividad se desarrollará en el frontis de la Casa Central, en pleno centro de Santiago, y busca acercar la obra de Mistral a un público amplio, más allá de los circuitos tradicionales del libro. La publicación reúne diez textos en prosa escritos entre 1906 y 1955, que permiten redescubrir a la autora no solo como poeta, sino como una intelectual pública profundamente comprometida con su tiempo.

Educación, justicia social, democracia y paz son algunos de los temas que atraviesan esta selección, revelando una voz que dialoga con problemáticas que siguen plenamente vigentes. En ese sentido, la iniciativa no solo pone en circulación un libro, sino que reactiva una conversación.

“Libros Libres” se ha consolidado como uno de los hitos más reconocibles de la agenda cultural de la Universidad de Chile. La propuesta —sacar los libros de las bibliotecas y ponerlos en manos de las personas— ha permitido generar encuentros espontáneos en torno a la lectura, reuniendo a estudiantes, trabajadores y transeúntes en un mismo espacio.

Para la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Pilar Barba, la iniciativa responde a una convicción de fondo: ampliar el acceso al conocimiento es una tarea esencial para la vida democrática. En esa línea, la entrega gratuita de libros se entiende como un gesto concreto que busca integrar la lectura a la vida cotidiana.

Los ejemplares serán distribuidos por orden de llegada entre las 10:00 y las 13:00 horas, o hasta agotar stock, en una jornada que forma parte del Mes del Libro impulsado por la universidad.

Más que una conmemoración, la actividad propone una idea simple, pero potente: que la lectura no es un privilegio, sino un derecho.

Y que ese derecho también se ejerce…
en la calle.