Bajo el sello de Ariadna Ediciones, el nuevo libro de Jorge Insunza, El 18 de Brumario de Gabriel Boric. Las derrotas que no se comprenden se repiten como destino, propone una lectura crítica del ciclo político abierto por el estallido social de 2019 y de la posterior derrota del proyecto transformador que parecía emerger desde ese momento.
Tomando como referencia metodológica El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte de Karl Marx, Insunza plantea que las derrotas políticas deben analizarse con honestidad y profundidad, evitando relatos autocomplacientes que solo terminan preparando nuevas frustraciones.
El libro recorre el tránsito desde el estallido social hasta el fracaso del proceso constituyente y el desgaste del gobierno de Gabriel Boric. Su tesis central es particularmente incómoda para la izquierda: el problema no habría sido únicamente la fortaleza de sus adversarios, sino la incapacidad de transformar la crisis del modelo neoliberal en una nueva hegemonía política y cultural.
Según el autor, parte importante del progresismo confundió crisis con poder real, voluntad política con correlación de fuerzas y superioridad moral con capacidad efectiva de conducción. En ese diagnóstico aparecen errores estratégicos, sobreexpectativas y una lectura insuficiente de las condiciones sociales y políticas del periodo.
Más que un balance coyuntural, el libro funciona como una reflexión sobre los límites de las izquierdas contemporáneas y sobre las dificultades para construir mayorías estables en contextos marcados por desconfianza, fragmentación y crisis de representación.
Uno de los principales méritos del texto es precisamente evitar tanto la nostalgia épica del estallido como la simple búsqueda de culpables. Insunza intenta ir más al fondo: comprender por qué una crisis que parecía abrir un nuevo ciclo progresista terminó fortaleciendo a sectores conservadores y a una derecha más radical.
En ese sentido, el libro instala una advertencia política relevante: ninguna crisis social garantiza por sí misma un horizonte transformador. La construcción de hegemonía requiere conducción, articulación y lectura estratégica de la realidad. Comprender la derrota, parece sugerir el autor, es el primer paso para no repetirla.















