Ocho presidentes y un dictador. Chile, 1966-2026, de Sergio Bitar, es mucho más que el recuento de una extensa trayectoria pública. Es el testimonio reflexivo de un hombre que ha vivido, desde lugares muy diversos y muchas veces dramáticos, algunos de los momentos decisivos de la historia contemporánea de Chile.

Sergio Bitar Memorias
Sergio Bitar

Hijo de inmigrantes, formado en la educación pública y atraído tempranamente por el servicio al país, Bitar reconstruye el largo arco que va desde la Revolución en Libertad de Eduardo Frei Montalva hasta el gobierno de Gabriel Boric. Entre ambos extremos aparecen la experiencia de la Unidad Popular, el golpe de Estado, el cautiverio en la isla Dawson, el exilio, la lucha contra la dictadura y la reconstrucción democrática impulsada por los gobiernos de la Concertación.

Sin embargo, el principal valor del libro no reside solamente en la importancia de los acontecimientos narrados, sino en la manera en que su autor vuelve sobre ellos. No estamos ante unas memorias complacientes ni ante una sucesión de episodios protagonizados por figuras conocidas. Bitar examina decisiones, conflictos y acuerdos con la serenidad que entrega el tiempo, pero sin eludir los errores, las tensiones ni las preguntas difíciles. Su relato está atravesado por una preocupación que ha acompañado toda su vida pública: cómo hacer gobernables las transformaciones, fortalecer las instituciones y construir una democracia capaz de responder a sociedades cada vez más complejas.

Conozco personalmente a Sergio y encuentro en estas páginas rasgos que lo definen muy bien: su curiosidad, su vocación de diálogo y su genuino interés por escuchar. Es un gran conversador, pero también un interlocutor atento, especialmente ante las voces de las nuevas generaciones. A lo largo de los años lo he visto abrir espacios, transmitir experiencias y promover a jóvenes que comienzan su recorrido político.

Esa disposición a compartir sin imponer y a escuchar sin renunciar a sus convicciones también anima este libro. Sergio Bitar ha sabido transformar las esperanzas, los conflictos y los dolores de su propia historia en una fuente de aprendizaje colectivo. Por eso, Ocho presidentes y un dictador no solo ayuda a comprender el Chile de las últimas seis décadas: ofrece un legado para pensar el país que viene y nos recuerda que la democracia requiere memoria, diálogo, instituciones sólidas y buen gobierno.