¿Cómo explicar a un niño que el vacío no está realmente vacío o que el tiempo puede transcurrir de manera distinta según las circunstancias? Para la física y divulgadora científica Carla Hermann, la respuesta no está en las fórmulas, sino en la imaginación.
La académica del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile acaba de publicar El mundo invisible: una aventura cuántica, un libro infantil editado por B de Blok (Penguin Random House) que acerca algunos de los conceptos más fascinantes de la física cuántica a lectores desde los siete años.
La historia sigue a tres hermanos que, tras escuchar una extraña conversación entre sus padres, emprenden un inesperado viaje guiados por un misterioso gato morado. A través de esta aventura, niñas y niños descubren un universo donde las reglas parecen desafiar el sentido común, pero que, en realidad, describen el comportamiento más profundo de la naturaleza.
Más que enseñar conceptos complejos, la autora busca despertar la curiosidad científica. «El objetivo no es que los niños salgan sabiendo mecánica cuántica; quiero que se maravillen, que amplíen su intuición y terminen el libro con más preguntas que respuestas», explica Hermann.
La investigadora reconoce que uno de los mayores desafíos fue traducir ideas altamente abstractas en una narración comprensible sin perder el rigor científico. Para ello optó por la ficción, convencida de que las historias pueden convertirse en una poderosa herramienta para acercar la ciencia a las nuevas generaciones.
La publicación también recuerda que la física cuántica dejó hace tiempo de ser una curiosidad académica. Tecnologías tan cotidianas como el GPS, las resonancias magnéticas, los láseres o los semiconductores que utilizan computadores y teléfonos móviles funcionan gracias a principios desarrollados por esta disciplina. A ello se suman los avances en computación cuántica, comunicaciones seguras y nuevos sistemas de medición que marcarán el desarrollo tecnológico de las próximas décadas.
En ese escenario, Hermann sostiene que resulta fundamental cultivar desde la infancia una actitud de asombro frente al conocimiento. Para la autora, hacer preguntas, incluso cuando no existe una respuesta inmediata, constituye el verdadero motor de la ciencia y una invitación permanente a seguir aprendiendo.
Con El mundo invisible: una aventura cuántica, Carla Hermann demuestra que los grandes desafíos del conocimiento también pueden transformarse en relatos accesibles y entretenidos, abriendo una puerta para que niños, niñas y adultos descubran que la ciencia comienza, muchas veces, con una simple pregunta.











