La asociación pidió revertir la reducción del 17,6% propuesta para 2027. El cuestionamiento coincide con una caída en comprensión lectora y con ajustes a otros programas vinculados al acceso a libros y bibliotecas.

Editoriales de Chile llamó al Gobierno y al Congreso a restituir los recursos del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, cuyo financiamiento disminuiría un 17,6% en el proyecto de Presupuestos 2027. En una declaración publicada el 6 de octubre y firmada por su presidenta, Rocío Barros, la asociación cuestionó que se reduzcan las oportunidades de acceso a libros mientras el país enfrenta un deterioro de la comprensión lectora.

Según las cifras presupuestarias recogidas por La Tercera, el fondo pasaría de $12.647 millones a $10.416 millones, unos $2.231 millones menos. La disminución se inscribe en una propuesta de reducción del 10,1% para el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, calculada sobre la base comparable de 2026 utilizada por el Ejecutivo. También contempla una baja del 57,9% en el programa de Mejoramiento Integral de Bibliotecas. Se trata de recursos propuestos para el próximo año, todavía sujetos a discusión parlamentaria.

El debate cultural forma parte de una discusión nacional sobre las prioridades del gasto público. La Dirección de Presupuestos informó que el proyecto considera un crecimiento real del gasto del 1,5% respecto de la ejecución esperada para 2026, con énfasis en crecimiento, empleo y reconstrucción, seguridad, niñez y protección de beneficios sociales. El Gobierno presenta estas decisiones como parte de su estrategia para reducir el déficit fiscal. En el Congreso, sin embargo, ya surgieron cuestionamientos sobre sus consecuencias: durante la sesión de la Comisión Especial Mixta del 6 de octubre, parlamentarios expresaron preocupación por los cambios a “Yo elijo mi PC” y por los recursos destinados a reconstrucción.

En ese escenario, los resultados de PISA aportan un antecedente relevante para la discusión sobre lectura. Según el Ministerio de Educación, Chile retrocedió 12 puntos en esta área respecto de 2022 y un 38% de los estudiantes evaluados quedó bajo el nivel 2, considerado el umbral de competencias fundamentales para continuar aprendiendo y desenvolverse en distintos ámbitos de la vida. La caída ocurre también en un contexto internacional adverso: el promedio de la OCDE disminuyó 14 puntos en lectura.

La dificultad va más allá de reconocer palabras. Elvira Jéldrez, investigadora del CIAE de la Universidad de Chile, explica que estar bajo ese umbral puede implicar problemas para relacionar información, realizar inferencias y reflexionar críticamente sobre los textos. La universidad advierte, además, que el retroceso chileno en lectura alcanza 21 puntos desde 2015, lo que muestra una tendencia que requiere atención sostenida.

El argumento de Editoriales de Chile apunta precisamente a las condiciones que permiten enfrentar ese problema: bibliotecas, creación y edición de libros, y mediación lectora. “No basta con evaluar: hay que garantizar las condiciones para leer”, sostiene la declaración. La asociación considera que reducir el financiamiento restringe el acceso al conocimiento y profundiza las desigualdades, por lo que exige revertir los recortes durante la tramitación presupuestaria. Su llamado instala una pregunta concreta para el debate: cómo mejorar la comprensión lectora si se debilitan los espacios y las herramientas que permiten formar lectores.