Documental The Librarians: cuando defender una biblioteca es defender la democracia

Una advertencia para cualquiera que crea que las democracias son inmunes a la censura y, al mismo tiempo, una oportunidad para valorar el papel que cumplen las bibliotecas como espacios de encuentro, de pensamiento crítico y de construcción de ciudadanía

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Este documental demuestra que hoy la censura rara vez comienza quemando libros; comienza cuestionando la legitimidad de quienes los ponen a disposición del público

The Librarians
The Librarians

Al comienzo de The Librarians, una de sus protagonistas, bibliotecaria de profesión, hace una reflexión que resume el sentido de toda la película. Durante décadas, dice, la sociedad vio a los bibliotecarios como simples administradores de información, guardianes silenciosos del conocimiento, un oficio más bien conservador y pasivo. Hoy, en cambio, siente que está en la primera línea de una batalla cultural, enfrentando a poderosas fuerzas políticas y sociales que buscan decidir qué puede leerse y qué debe desaparecer de los estantes.

Tiene razón. Si preguntáramos cuál es la imagen tradicional de un bibliotecario, probablemente aparecería la figura de una persona ordenada, meticulosa, discreta, incluso algo taciturna. Sin embargo, esa representación quedó atrás en muchas comunidades de Estados Unidos.

Tras la pandemia, especialmente en Texas, comenzó a gestarse un movimiento que puso a las bibliotecas públicas y escolares en el centro de una intensa disputa política. Todo empezó con denuncias sobre supuestos «libros de perversión»: obras que, según sus detractores, contenían material sexual explícito, promovían la pedofilia o resultaban inadecuadas para niños y adolescentes. Pronto aparecieron listas de títulos cuya eliminación era exigida a las juntas escolares y autoridades locales.

Pero el conflicto nunca fue únicamente sobre esos contenidos. Muy pronto el objetivo se amplió hacia libros que abordaban la diversidad sexual, autores afroamericanos, perspectivas críticas sobre la historia estadounidense, textos identificados con la cultura woke o simplemente escritores considerados de izquierda. La discusión dejó de ser sobre determinados libros para transformarse en una disputa sobre quién tiene el derecho de definir los límites del conocimiento.

The Librarians/ SJ Parker
The Librarians/ SJ Parker, producer

Es entonces cuando las bibliotecarias dejan de ser figuras invisibles y se convierten en protagonistas. Con un enorme costo personal y profesional, enfrentan campañas de desprestigio, amenazas e incluso la pérdida de sus empleos. Lo hacen defendiendo un principio esencial: que una biblioteca no existe para confirmar las creencias de una comunidad, sino para ofrecer el acceso más amplio posible a las ideas, incluso aquellas que incomodan.

La mayor virtud de The Librarians es precisamente esa. Aunque construye un relato a partir de historias profundamente humanas, nunca se queda en la anécdota. Consigue revelar el problema estructural que hay detrás de cada caso: la utilización del miedo como herramienta política, la creciente desconfianza hacia el pluralismo y la tentación de restringir la libertad de expresión bajo la promesa de proteger a la sociedad.

Por eso este documental trasciende la realidad estadounidense. Es una advertencia para cualquiera que crea que las democracias son inmunes a la censura y, al mismo tiempo, una oportunidad para valorar el papel que cumplen las bibliotecas como espacios de encuentro, de pensamiento crítico y de construcción de ciudadanía.

Después de verlo, resulta imposible volver a considerar a los bibliotecarios como simples custodios de libros. Son, quizá más que nunca, defensores de uno de los principios fundamentales de toda sociedad democrática: el derecho de las personas a leer, pensar y decidir por sí mismas.

The Librarians no solo es un excelente documental. Es una obra necesaria, incómoda y profundamente vigente. De esas películas que permanecen en la memoria mucho después de que aparecen los créditos finales.


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