LECTURAS DISPERSAS

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Estoy en un ciclo de lecturas dispersas: dificultad para dedicar tiempo a un solo libro, facilidad para saltar de un título a otro, picotear, saborear de a poco, como quien no quiere la cosa, me gusta pero me asusta.

Descubro un ensayo de Virginia Woolf titulado How Should One Read a Book? Un texto en el que explora el arte de la lectura y enfatiza la importancia de aproximarse a cada libro de forma diferente. La lectura, dice Woolf, debe hacerse con una mente abierta. “Uno puede pensar en leer todo lo que quiera, pero nadie va a imponer leyes al respecto. Aquí, en esta sala, como en ningún otro lugar, respiramos el aire de la libertad”.

Turing
Turing

Un libro que leo de vez en cuando, durante un desvelo, en la penumbra, somnoliento: Alan Turing. El pionero de la era de la información, de B. Jack Copeland (Turner). Así describe al matemático inglés: “Era el tipo de hombre que, a menudo sin querer, irritaba a los demás, especialmente a la gente pretenciosa, a las personas con autoridad y a los científicos engreídos”.

Woolf dice que los libros difieren. Una biografía difiere de una novela, así como un tigre difiere de una tortuga. “De diferentes libros debemos pedir diferentes cualidades. Por simple que parezca, la gente siempre se comporta como si todos los libros fueran de la misma especie, como si sólo hubiera tortugas o nada más que tigres”

Un libro que me gustaría haber escrito: La librería en la colina, de Alba Donati (Lumen, 2023). Un diario de vida que cuenta cómo instaló una librería en Lucignana, una aldea italiana de menos de 200 habitantes. Su libro es un bestiario de escritores, de lecturas y de lectores: “Como librera, trato de corregir las injusticias de los pequeños capitostes editoriales mediante estanterías alternativas y escaparates subversivos. Gestos pequeños pero duraderos”

Biblioteca de la Colina
Biblioteca de la Colina

“Los libros tienen mucho en común; siempre están desbordando sus límites”, escribe Woolf. “Siempre están criando nuevas especies a partir de coincidencias inesperadas entre ellos”

Un libro que acumula polvo en mi velador, pero al que de vez en cuando le dedico unos minutos: Memoria por correspondencia, de la colombiana Emma Reyes (Laurel, 2021). Un libro brutal brutal brutal. Así describe sus sentimientos al ver cómo abandonan a un bebé en una puerta: “En ese momento aprendí de un solo golpe lo que es injusticia y que un niño de cuatro años puede ya sentir el deseo de no querer vivir más y ambicionar ser devorado por las entrañas de la tierra

Emma Reyes
Emma Reyes

Una táctica de lectura de Woolf: “Para leer bien un libro hay que leerlo como si lo estuvieras escribiendo. No empieces sentándote en el estrado entre los jueces, sino parándote en el banquillo con el criminal. Sé su compañero de trabajo, conviértete en su cómplice

Un libro que adquirí recientemente: Esquirlas de la rabia, un conjunto de relatos de mi amigo Juan Pablo Belair. Parte con el flujo de conciencia de un hombre maduro, al volante, supuestamente exitoso, pero destruido por dentro. Un papanatas: “Este es un rubro para hombres y al que no le guste, a llorar al baño. ¿Y hace cuánto que no lloras? Qué bueno que esa pregunta solo puedas hacértela tú. Qué incomodidad más grande cuando la gente llora

Esquirlas de la rabia
Esquirlas de la rabia

Aún no termino ninguno de estos libros. Desconozco cómo avanzarán esas lecturas. Puede que el de Turing lo finalice en medio de un desvelo. O que apriete las tripas para finiquitar el de Emma Reyes. Quizás en un año más vuelva a estas notas para recordar qué pasó, en qué quedé, qué frases seleccioné

Lo que sí sé es que en adelante incorporaré la siguiente regla de Virginia Woolf. “Cuando termina de leer el libro, el lector debe abandonar el banquillo y subir al estrado. Debe dejar de ser el amigo; debe convertirse en juez

Hipergrafía
Hipergrafía

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